----Hasta un día.
La viste, te gustó. Por más de dos años ni siquiera habías cruzado palabra con ella. Ella igual te veía y le llamabas la atención, pero más que tu cuerpo, le causaba tu manera tan particular de afrontar la vida. Pero no le quitabas el sueño, es más ni siquiera se detenía en tí.
Luego, de repente; la vida los puso a los dos ahí. En el momento en el que ninguno de los dos se lo esperaba. Desde el primer día, viste ahí la oportunidad. Ella, totalmente ajena.
No pasó mucho tiempo para que empezara a darse ese coqueteo entre ustedes, esas miradas, esos abrazos que eran tan inocentes pero que desencadenaban tantas emociones en ambos. Nadie decía nada, todo era implícito;pero como todo, hasta un día.
Hasta ese día en que te armaste de valor, sin saber de donde lo sacabas, y la besaste. En ese momento en que ella correspondió a ese beso y se entregó entre todas esas ganas reprimidas que tenían los dos.Sabía a pecado, pero para ustedes era dulce como la miel.
Pero ella no quería, a ella le gustabas pero la culpa la estaba matando. Saber que no estaba bien. Huía de tí, pero tú ahí seguías insistiendo, empeñándote en tenerla para tí. A pesar de sus desplantes, de sus malas maneras para contigo. Seguías ahí. Ella te decía que no, olvidémonos de esto y tú le dabas un beso y te limitabas a contestarle "Voy a seguir insistiendo".
Bueno, nadie es de piedra. Un número que gusta y un billetero que insiste. A final de cuentas, cedió. Después de todo, le fascinabas. Finalmente conseguiste lo que te propusiste. El problema fue que talvéz ninguno de los dos calculó que terminarían enamorados.
Entre ustedes todo era tan maravilloso, todo se daba de forma tan natural. Se la pasaban increíble sencillamente en compañía uno del otro. Todo fue mágico, hasta aquel 05 de Julio. Hasta ese día en que pronunciaste esas palabras que ambos temían en algún momento. Esas que ella misma te dijo que le daba pavor que llegaran.
Fue doloroso, pero fue peor cuando llegó esa llamada. Ella no se lo esperaba. Actuó como era, con la sangre fría que sabe caracterizarla. Pero se estaba muriendo por dentro. Verse reflejada en ese espejo, la destrozó.
Tú te sentías tan culpable por ella, quizás porque conociéndola tenías una idea de como se estaba sintiendo. Al día siguiente, la buscaste. Trataste de hacerla sentir mejor,pero fue en vano. te encontraste con alguien distinto. Herida, pero con determinación.
Su decisión sigue firme, tú igualmente sabes que no deberías. Pero se necesitan tanto. Les hace tanto bien el sencillamente sentirse cerca, escuchar esas palabras. Como que les recarga las baterías para seguir viviendo.
La adoras. Ten por seguro que ella también. Yo que la conozco te lo puedo decir. Se muere por entregarse a ese juego de emociones junto contigo. Pero no, no pueden permitirse caer en el mismo círculo vicioso.
Tú sabes de la única manera en que podrían tener el privilegio de embriagarse de amor de nuevo. El único que puede hacer algo eres tú, pero ella nunca te lo pedirá. Sabe que no es justo, que no debe.No lo hará.
Ahora están aquí, los dos. En medio de la nada. Sin saber que hacer, ni que va a pasar. Pero no se agobien. Como todo, hasta un día.